RATATOUILLE: MONÓLOGO DE ANTON EGO SOBRE EL CRÍTICO

En muchos sentidos, la labor de un crítico es sencilla. Arriesgamos muy poco y sin embargo disfrutamos de una posición privilegiada sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a la crítica negativa, la cual es fácil de escribir y leer. Sin embargo, la amarga verdad que debemos enfrentar nosotros, los críticos, es que en el gran orden de las cosas la pieza promedio de basura es más significativa que la crítica que la califica de esa forma.

Pero hay ocasiones en que un crítico realmente arriesga algo, y esto ocurre en el descubrimiento y defensa de lo nuevo. El mundo es a menudo cruel con los talentos nuevos, las nuevas creaciones; lo nuevo necesita amigos[seguir leyendo].

Vea el monólogo aquí.

El monólogo final de Anton Ego, el insidioso crítico de la película de Pixar “Ratatouille”, resulta ser una de las disquisiciones más lúcidas sobre la labor de un crítico que ha podido apreciarse en la cultura de masas en los últimos años.

“¿Cuál es la labor, la función, de un crítico?”, “¿Para qué sirve la crítica?”, ¿Qué debe hacer un crítico?. Grandes discusiones se han realizado en torno a estas preguntas, preguntas que se han impuesto como obligatorias en los estudios culturales por la extraña naturaleza de la profesión del crítico: una persona que en distintos campos (literatura, música, cine, cocina) opina sobre actividades en las que no ha tomado parte, bajo la premisa de que se encuentra dotado de cierta autoridad para dar su parecer y que, más aún, condiciona frecuentemente el éxito de lo criticado con su dictamen. A este punto más de alguien podría preguntarse, “Bueno, está bien pero, ¿qué tiene que ver el crítico con el Derecho?

Pues la labor que realiza el crítico no difiere funcionalmente de lo que hace un juez: el crítico juzga, valora, compara, analiza, pondera, interpreta, señala faltas, hace respetar códigos, cánones, doctrinas, o la historia fidedigna de una institución, etc. Sus juicios (y objetos de juicio) son distintos, eso está claro; para uno sus juicios son de tipo normativo o político, para el otro, estéticos, organolépticos. Pero existe un núcleo esencial que emparenta a estas actividades en cuanto ambas efectivamente son veredictos, formas de juzgamiento de actos (u omisiones) ajenos.

Las posibilidades que entrega esta apreciación podrían enriquecer nuestro entendimiento sobre la función jurisdiccional o incluso mejorar las propias expectativas sobre lo que debería hacer un juez haciendo presente que él es parte de un sistema de atribución de verdades -verdades jurídicas- que tienen una incidencia en la apreciación de la realidad por parte de quienes leen o siguen sus criterios.

Lo cierto es que, por ahora, no quisiera llegar tan lejos en mis propias consideraciones. A pesar de todo lo que he escrito, me gustaría sólo traer a la luz, si Uds. lo consienten, que el discurso de Ego nos entrega una gran verdad sobre la profesión de un crítico/juez; esto es que, finalmente, su actividad no conlleva muchos riegos o pérdidas reales (no será condenado a pasar en la cárcel, hipotecar su casa, quedar en bancarrota), nunca se expone en fragilidad (al contrario, se le exponen fragilidades ajenas) y, más importante aún, que su labor se ve justamente enriquecida cuando hace un lado sus propios prejuicios y preconcepciones sobre una materia descubriendo y defendiendo un horizonte nuevo, una perspectiva innovadora sobre aquello que está más acorde con el por-venir.

________________________
[1]"[...] Anoche, yo experimenté algo nuevo, una cena extraordinaria proveniente de una fuente particularmente inesperada. Decir que tanto la comida como su creador han desafiado mis prejuicios acerca de la buena mesa es una grosera moderación. Lo cierto es que me han sacudido en lo más profundo de mí ser.

En el pasado, no he ocultado mi desdén hacía el famoso lema del Chef Gusteau´s: “Cualquiera puede cocinar”. Pero me he dado cuenta que sólo ahora he entendido realmente que es lo que quería decir. No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede venir de cualquier parte.
Resulta difícil imaginar orígenes más humildes que los del genio que cocina ahora en Gusteau´s, quien es, en la opinión de este crítico, nada menos que el mejor chef en Francia. Volveré pronto a Gusteau´s, hambriento por más". Traducción de Claudio Castañeda P.

1 comentario:

  1. -Not anyone can become a great artist, but a great artist can become from anywhere.-

    Pienso que Ego es, a su modo, igualmente un artista. Su labor crítica, semejante a la del juez compremetido con su causa, está llena de sentido poético.

    ¡Excelente película!

    ResponderEliminar