El senado del país brasileño, aprobó una propuesta de enmienda constitucional para incluir en su Constitución el derecho a la felicidad. El autor de la proposición, preocupado por el sentido amplio del concepto, presentó trabajos económicos que cuantifican la felicidad. El proyecto de reforma limita el concepto de forma textual al agregar una lista de “derechos esenciales que permitirían la búsqueda de la felicidad”: Educación, salud, alimentación, trabajo, placer, seguridad, previsión social, protección de la maternidad y la infancia, asistencia a los desamparados. La lista refleja una clara influencia de doctrina económica.
Sin embargo una vez que la felicidad se adentre a la norma constitucional, los interpretadores siempre serán otros, y podría considerarse como derecho feliz, posibilidades más cercanas a lo que entiende un brasileño por felicidad y no solo utilidades o resguardos económicos. La doctrina constitucionalista del español Peter Häberle, entiende la poesía como “arte de precomprensión en el arte de la interpretación jurídica”. Así, sugerimos humil-demente, podemos analogar el sentido de felicidad de un poeta o escritor para comprender el sentido constitucional de conceptos complejos de enmarcar, como la felicidad.
>¿Y qué puede decirnos un poeta, entonces? div>
Lo mejor es vivir cada momento como si se tratara de una receta para la felicidad AQUÍ y AHORA.(O grande lance é viver cada momento como se a receita de felicidade fosse o AQUI e o AGORA).(Feliz olhar novo - Carlos Drummond Andrade)
La incomodidad de interpretar de manera económica todo el espacio humano, genera problemas absurdos a primera vista pero que son defendidos con ahínco. Un buen ejemplo lo da Martha Nusbaum en su Justicia Poética, ridiculizando un análisis económico a la sexualidad de Richard Posner, bajo el cual se terminaría considerando como menos costoso y por tanto más útil y eficiente la satisfacción mediante masturbación que por un servicio sexual o una relación de pareja.
Someterse a las fluctuantes leyes de la economía no parece ser una buena idea, sobre todo en lo que respecta a nuestra propia vida. Nuestra felicidad no se transa en la bolsa de comercio, no depende de la oferta y la demanda. Seamos, entonces, concientes de lo siguiente: todos y cada uno de nosotros tenemos el derecho a ser felices en este mismo lugar, en este mismo momento.

0 Considerandos:
Publicar un comentario en la entrada