EL FANTASMA DE LA SINRAZÓN – ARMANDO URIBE

El fantasma de la sinrazón es un discurso del señor Armando Uribe dado en la Sorbona, que utiliza la figura de Augusto Pinochet como delator el inconsciente colectivo de la comunidad chilena.

El inconsciente colectivo sería el siguiente: la violencia que quiere ser legitimada. Esto, entre otras cosas, explicaría la personalidad legalista de los chilenos, demostrado en el carácter visto frente a varios tribunales extranjeros que tuvieron la intención de imputar la violencia de Pinochet, y no tuvieron resultados. Para el autor, esto hace que Pinochet se haya vuelto un “símbolo penal internacional”.

Ya hay historiografía chilena que es acorde a evidenciar –y que por cierto da a conocer el señor Uribe– un carácter violento de nuestra personalidad en la historia y su constante legitimidad, pero en este discurso se agrega además que tal motivación proviene de nuestra occidental actitud inconsciente de evitar nuestro cargo de conciencia –develada por Freud, también citado en este por Uribe–, o sea, de nuestro sentimiento de culpabilidad heredado por los hebreos o del pecado original. Y entonces, una vez legitimando nuestra fuerza ya no hay culpa, nuestro crimen arcaico de comportarnos como animales es justificado y además, nos damos la libertad de construir nuevas leyes y de crear delitos en base a esa sin razón; la violencia.

La culpa es un ejercicio de la memoria, la legitimidad es un ejercicio del olvido, del olvido de la culpa. De ahí que don Armando nos recuerde entre sus infinidades de citas que las comunidades no sólo comparten recuerdos colectivos, sino también olvidos colectivos.

imagen de shinffy

Pero la legitimidad aunque sea hacia un absurdo, es un ejercicio más complejo que la ley. La ley exige un comportamiento por medio de la sin razón o por medio de la fuerza del soberano. La legitimidad exige un comportamiento pero no lo hace ni por medio de la razón ni por medio de la fuerza, lo hace por medio de las palabras.
“Los vocablos humanos, sobre todo los de la poesía, se transmiten y persuaden por su propia energía. Ellos no mandan, prohíben y permiten sino por su gran poder como palabras con vida”
(El Fantasma de la Sinrazón; Armando Uribe)
Véase documento completo de “Fantasma de la Sinrazón” en Memoria Chilena.

Omar Ariel Astorga

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